La Bastida de les Alcusses

     La Bastida de les Alcusses fue una de las ciudades más importantes del norte de la Contestania ibérica en el siglo IV a. C. Sin embargo, desconocemos su nombre, así como las causas históricas que motivaron su destrucción y abandono alrededor del 325 a.C., después de una corta existencia de apenas 100 años, en el período de máximo apogeo de la Cultura Ibérica.

MAPA SITUACION

Ubicación de la Bastida de les Alcusses

     Las excavaciones arqueológicas realizadas por el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia entre los años 1928 y 1931 descubrieron, aproximadamente la mitad de la superficie de la ciudad. La magnitud de sus restos constructivos y la riqueza de los hallazgos, entre los que destacan una lámina de plomo con escritura ibérica, figurillas como la del Guerreo de Moixent, numerosos instrumentos de hierro y una variada vajilla de cerámica, hicieron que este yacimiento fuera declarado Monumento Histórico-Artístico en el año 1931.

     En la actualidad, el Museo de Prehistoria ha retomado la línea de investigaciones en la Bastida con un amplio proyecto de excavaciones, restauración y difusión del yacimiento con el fin de mostrar a todos los visitantes la importancia de nuestro patrimonio arqueológico y, a la vez, la posibilidad de descubrir como vivían nuestros antepasados, los iberos.

      1- EL ENTORNO GEOGRÁFICO Y EL PAISAJE

     La Bastida ocupa una de las cumbres alargadas del sistema montañoso de Serra Grossa, a 741m de altitud, limitando al norte con el Pla de les Alcusses y al sur con la Vall de l'Alforí de Fontanars. En este punto se cruzan dos vías de gran importancia histórica que aprovechan sendos corredores naturales: el camino que pone en comunicación la costa con la meseta y la Alta Andalucía , conocido en época romana como Via Augusta, y el curso del río Vinalopó que se dirige hacia las tierras alicantinas. Esta privilegiada situación convierte a la Bastida, además de un oppidum defensivo, en un centro económico donde las materias primas y productos manufacturados indígenas se intercambian por objetos de prestigio importados, como las cerámicas griegas.

     El estudio de las maderas carbonizadas halladas en la Bastida, y en la cercana necrópolis del Corral de Saus, muestra que durante la época ibérica había un paisaje de bosque de carrascas, aclarado por zonas de pinos carrascos, y un sotobosque denso formado de enebros, asbinas coscojas y espinos. El fresno nos señala un bosque de ribera en los márgenes del río Canyoles.

     La ciudad ocupaba una extensión de 4'5ha, protegida por una muralla de trazado sinuoso que se adapta a la cumbre de la montaña. El acceso se realizaba por la parte occidental a través del camino del que se conservan tramos con huellas de carriladas excavadas en la roca por el paso de los carros. Tras atravesar un gran espacio, de 1'5h, delimitado por un largo lienzo ciclópeo, y sin restos constructivos, se llega al recinto amurallado. De la muralla se conserva la base de piedra de 4m de ancho por 2'5m de alto, a la que hay que añadir el alzado de adobes, alcanzando una altura original entre 6 y 8 m. En el frente oeste del recinto se abre la puerta principal y junto a ella se conservan dos torres cuadrangulares aunque existen huellas de la existencia de otras seis torres en la misma área, hoy desaparecidas. Otras dos puertas, más pequeñas, se sitúan en los lados norte y sur, y una cuarta en el extremo oriental, también defendida por una torre.

     La Bastida muestra un urbanismo complejo, con grandes casas agrupadas en manzanas y dispuestas a un lado y otro de la calle central que recorre todo el poblado. De esta calle principal arrancan perpendiculares así como las plazas, una de ellas con una gran cisterna. Un camino de ronda recorre todo el perímetro amurallado.

     Imagen del sistema defensivo y urbanismo:

     Tanto la red viaria como las viviendas se adaptan al relieve del terreno, cuya pendiente obliga a nivelar el terreno donde se van a construir las manzanas mediante muros de contención que son rellenados con piedras y tierra. Así, las habitaciones van escalonándose, condicionando la organización interna de las casas y la ubicación de las puertas que se abren en los lugares más accesibles.

VISTA AEREA LA BASTIDA

Observe las grandes casas dispuestas a un lado y otro de la calle central.

     Las viviendas de la Bastida son de una sola planta, compartimentada en varias habitaciones y con una superficie entre 80 y 150m cuadrados. Los espacios se distribuyen de manera distinta según las necesidades y actividades de sus ocupantes. Predomina el modelo de secundarias que se destinan a almacenes, áreas de trabajo o establos. Muchas de estas casas muestran remodelaciones y ampliaciones que en muchos casos invaden y reducen el espacio de las calles.

     2-LA VIDA EN EL POBLADO

     La vida cotidiana del poblado gira en torno a las tareas relacionadas con la transformación, preparación de alimentos y su almacenaje. Los molinos giratorios para moler el cereal y los centenares de vasos cerámicos así lo dan a entender.

     La cerámica, fabricaba a torno y decoraba con motivos geométricos, comprendía una gran variedad de formas como ánforas y tinajas para almacenar alimentos, vajilla fina de mesa y ollas más bastas para cocinar. También es frecuente la presencia de vasos griegos, verdaderas piezas de arcilla, que tensaban la urdimbre de los telares de madera, y por las fusayolas, pequeñas piezas cerámicas asociadas a los husos para hilar. Las agujas de las fibras vegetales para la fabricación de esteras, capazos, albardas o alpargatas. 

 CERAMICA IBERA

 Muestra

     El trabajo de los metales ha dejado numerosas huellas en la Bastida de les Alcusses a través de escorias, hornos metalúrgicos y objetos metálicos. Los iberos fabricaron en hierro todo tipo de aperos de labranza e instrumentos artesanales de carpintería, curtido o cantería, así como un magnífico armamento compuesto por falcatas, espadas, cuchillos, lanzas, dardos, espuelas y escudos. Los objetos de uso personal, como fábulas, botones, broches de cinturón o anillos, son en bronce, mientras que la plata y el oro se reservaban para la joyería fina de pendientes, diademas o sortijas.

     Lámina de plomo

     Las láminas de plomo escritas en alfabeto ibérico meridional muestran la complejidad de la sociedad ibérica. Son planchas muy finas, que suelen aparecer enrolladas, escritas por ambas caras. Aunque la escritura ibérica todavía no ha sido descifrada, el plomo I de la Bastida parece tratarse de un listado de nombres propios seguidos de numerales tachados, lo que se interpreta como un documento comercial de cuentas canceladas. Al igual que las series de pesas y platillos de balanza, todo ello nos habla de activos comerciantes conviviendo con los artesanos y campesinos en la misma ciudad.

     3-EL TRABAJO DEL CAMPO

     La agricultura era la principal actividad de los iberos, complementada con la ganadería. Poseían un variado instrumental agrícola de hierro, muy semejante al utilizado hasta nuestros días, compuesto por arado y arrejadas, hoces, podones, layas, alcotanas, etc., que nos hablan, junto con los restos carbonizados de semillas, de la importancia del cultivo de secano. La introducción del arado de timón, tirado por bueyes, permitía cultivar en extensión tierras antes improductivas. Así , a los pies del poblado se extendían los campos de cereales(trigo, cebada y en menor medida mijo), de viñedos y de olivos, mientras que junto a los cursos de agua, en zonas bien irrigadas, se cultivaban leguminosas y se plantaban árboles frutales.

     Los animales domésticos comprendían rebaños de ovejas y cabras, fundamentales para el aprovisionamiento de carne y leche, pero también de pieles y lana. No hay que olvidar la importancia del consumo del cerdo y del ganado vacuno. El buey era muy apreciado como fuerza de tiro, el burro como animal de carga, mientras que el caballo era considerado un animal noble de monta. La caza también fue un recurso económico significativo, en especial el ciervo y el conejo, así como el aprovechamiento de frutos silvestres.

     4-REVIVIENDO UNA CASA IBÉRICA

     La reconstrucción de una casa ibérica en la Bastida de les Alcusses nos permite revivir el ambiente doméstico de una familia campesina de hace 2300 años. La vivienda, de 125m cuadrados , reproduce la casa 1, excavada en 1928, compuesta por un núcleo central(vestíbulo, sala principal, área de molienda y cocina), un patio y un almacén.

     A partir de los restos hallados en la excavación se han utilizado los mismos materiales y técnicas constructivas que emplearon los iberos, todos ellos procedentes del terreno: la tierra, la piedra y la madera. Las casas tenían un zócalo de piedra sobre el que se levantaban las paredes de adobes que , a su vez, se revestían de tierra, se enlucían con cal, y, a veces, se decoraban con tonos rojizos, azulados o negros. El suelo era de tierra apisonada y sólo excepcionalmente de guijarro o lajas. Los techos eran planos y consistían en un denso entramado de vigas y rollizos, y una cubierta vegetal que sostenía una gruesa capa de tierra. Este tipo de construcción, en que el material predominante es la tierra, requería un mantenimiento constante.

   CASA IBERA FACHADA                   INTERIOR CASA IBERA TALLERS                      

     Tras un estudio riguroso y científico de los ajuares hallados en la casa 1 durante la excavación, se han recreado, mediante réplicas, la ambientación interior de la vivienda. Un telar, un molino giratorio, tinajas y ánforas de almacenaje, vajilla de mesa y de cocina, aperos de labranza, cestas, esteras y pieles son los equipamentos y enseres domésticos que reviven esta casa ibérica tal y como la dejarían sus ocupantes una horas antes de la destrucción y abandono de la Bastida de les Alcusses, allá a finales del s.IV a.C.

http://es.wikipedia.org/wiki/Bastida_de_les_Alcuses

 

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